Publicado en Cuentos

Todo lo que quiero es trascender

Día 98

Expectativas. Nunca supe lidiar con ellas. Siempre me gustó calcular cuáles serían las posibilidades futuras para cada una de las decisiones que he tomado. El problema es que, aun teniendo los resultados exactos, siempre he esperado más.

Las expectativas llevan indefectiblemente a la decepción. Son contadas las ocasiones en las que los hechos cumplen con o superan a nuestras pretensiones. No ha sido el caso, por ejemplo, de mi situación actual.

Cuando acepté esta misión, creí que me consagraría para siempre en la historia de los exploradores espaciales. Sería el primero en pisar el planeta vecino que, aunque es similar en muchos aspectos, también es bastante diferente en muchos otros.

Acá la atmósfera es distinta; sin el correcto equipamiento cualquiera moriría asfixiado en segundos. El suelo también es diferente. Sería imposible plantar acá. Los altos niveles de nitrógeno liquidarían al instante cualquiera de nuestras semillas. Y agua… Agua aún no he visto. Esperamos que pronto me tope con ella; las expectativas de la misión se condensan en ese hallazgo. Y otra vez aparecen las expectativas.

Como decía anteriormente, esperaba pasar a la historia al aceptar este viaje, esta exploración, esta búsqueda. Pero ahora que estoy acá, entiendo que estaba errado. Es más, la idea de saber que no habrá regreso ya está comenzando a afectarme. Antes de partir, estaba seguro que mi sacrificio valdría la pena. Me había convencido de que inmolarme a favor de la ciencia sería un buen final para mí. Ahora, en cambio, no quiero terminar así. Quiero volver a casa. Lamentablemente, ya no se puede.

Entonces, acá estoy, recolectando una que otra roca, mirando de un lado al otro, registrando datos, evaluando composiciones químicas. Los días que llevo aquí han sido todos iguales. La rutina está volviéndome loco. La única razón por la que continúo desempeñando la tarea que me encomendaron es porque dejarme morir sin hacer nada útil sería aún más patético.

 

Día 227

Ayer hubo una gran tormenta de arena. Salió de la nada. Me ha hecho daño. Lo mejor será tomar algunos días para recuperarme. Se ha cortado la comunicación con la base. Estoy solo. Realmente solo.

 

Día 231

Afectado por la tormenta, mi movilidad se ha reducido bastante. Apenas puedo mantenerme en pie. La comunicación no se ha restablecido. Creo que estoy transitando mis últimos días en este maldito planeta.

 

Día 236

Después de agónicos días, he podido recuperarme un poco. Ahora puedo andar casi con normalidad. La base finalmente pudo contactarme y hay una buena noticia. Mientras intentaban localizarme con los satélites, han encontrado lo que parece ser un gran espejo de agua. Recargaré mis energías durante algunos días más y emprenderé un viaje hacia ese lugar.

 

 

Día 242

Ya estoy en marcha. Detrás he dejado mi lugar de aterrizaje y ahora me muevo por paisajes desconocidos para mí. Todo sigue siendo tierra y arena. No me detengo en análisis del suelo ni de minerales, pues nada parece ser diferente a lo que encontraba en donde estaba antes.

Quiero llegar lo antes posible al sitio señalado. Intento controlar mis expectativas, pero la idea de encontrar finalmente el agua me ilusiona. Me siento revitalizado. Otra vez he recuperado la fe y al fin siento que mi viaje puede ser útil. Creo que realmente trascenderé.

 

Día 250

La tierra ya no es tan rojiza. Ha ido tornando a colores más claros. La arena seca y con restos rocosos se mezcla con arena clara, suave y salada. La composición del suelo está cambiando abruptamente, pero no quiero detenerme en aburridos análisis de composición. Quiero llegar al agua cuanto antes.

 

Día 252

Finalmente, frente a mí, una enorme masa de agua. Es imponente. Acá el viento se siente mucho más fuerte. Este agita la superficie acuosa y extraordinarias ondas de agua se elevan y se estrellan contra la arena. Majestuoso. Ahora entiendo por qué lo llaman el planeta azul. Imaginar que hay kilómetros y kilómetros de esta masa acuosa sobrepasa mis expectativas, por supuesto. Ahora debo completar mi misión. Primero serán algunos análisis químicos, como corresponde. Luego procederé a pensar la mejor forma para transportar este precioso líquido hasta nuestro querido Marte.

 

Día 257

No me queda mucho tiempo, pero es mi deber dejar un rápido registro de lo que me ha pasado. Continué explorando los bordes de la masa de agua hasta que la composición del suelo comenzó a cambiar. En lugares aparentemente azarosos, a veces surgidos desde la mismísima masa acuosa, comencé a encontrar diversos polímeros. A medida que avanzaba, más encontraba.

Perdido en estas observaciones, no me di cuenta que unos extrañísimos seres se acercaban por detrás de mí. Estaban compuestos por un cuerpo grande, del cual nacían cuatro extremidades y otro cuerpo, aproximadamente esférico, en el cual estaban incrustados diversos elementos extraños. Dos de esos elementos se movían simultáneamente, parecían escáneres. Otro de ellos, ubicado por debajo de estos, parecía ser algún emisor de ondas sonoras. Incomprensible para mí lo que brotaba de allí. Parados sobre dos de sus extremidades, usaron el otro par para agarrarme. Poca resistencia pude presentar.

Ahora me llevan vaya uno a saber dónde. Me han metido en una especie de compartimiento hermético. Está frío acá dentro. Parece haber agua en estado sólido y un extraño envase, también compuesto de polímero, con una extraña inscripción en él. Puedo esbozar rápidamente esos signos: PEPSI. Espero que sirva de pista para quienes vendrán después de mí.

Después de algunos minutos, me sacan y me colocan sobre una especie de superficie de trabajo. Un ser como los que me atraparon, pero del doble de tamaño, saca de una caja una extraña herramienta. Es alargada, termina en punta. Se parece a uno de nuestros destornilladores. Me imagino lo que vendrá a continuación. Lo acerca a mí. Comienza a desajustar mis tornillos. Me saca una de las placas que me recubre. Están toqueteando mis cables. Sé que el fin está por llegar. Este mensaje será lo último que envíe.

Los resultados del análisis del agua han estado por debajo de nuestras expectativas. Parece que el líquido está altamente contaminado. No vuelvan a este planeta, al menos no de forma pasiva. Si regresan, que sea estando preparados para dar pelea. Siento que mi viaje no ha sido en vano; al menos alcanzo a transmitir esta advertencia. Ahora están introduciendo una especie de pinza en mi interior. Cuando corten los cables, habrá terminado mi vida. Espero trasce…

 


Podés leer los cuentos que publico los días viernes haciendo clic acá.

Al respecto, he estado pensando en juntarlos y hacer un libro con todos ellos.
¿Qué te parece la idea? Espero tu opinión en los comentarios.

 

 

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Autor:

Escritor novel. Defensor de la ciencia y el pensamiento crítico. Amante del arte en todas sus formas. Fotógrafo aficionado y pésimo ukelelista. A veces hablo en serio.

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