Publicado en Poemas

Cómplices

Dos pares de ojos que se cruzan
tienden un puente entre ellos.
Cruzan por él nuestras ganas
de proximidad.

Y al acercarnos,
retenemos el aire en nuestros pulmones.
No queremos que se nos escape
ni un gramo de oportunidad.

Nos miramos,
nos medimos,
calculamos cómo acercarnos.
Pero la distancia se acorta rápido
si ambos avanzamos.

No somos amigues,
no somos amantes,
solo somos cómplices
de una noche que nos ofreció todo
y nosotres lo tomamos.

 


Podés leer otros poemas haciendo clic acá.


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Autor:

Escritor novel. Defensor de la ciencia y el pensamiento crítico. Amante del arte en todas sus formas. Fotógrafo aficionado y pésimo ukelelista. A veces hablo en serio.

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