Publicado en Cuentos

Infinidad

Un escalón. Luego, otro. Y otro. Y otro. Y otro. Y otro. Y otro. Y otro. Así, infinitamente subiendo. No sé hace cuánto tiempo lo hago. ¿Meses? ¿Años? ¿Eones? Me resulta indiferente el cálculo. Ya ni siquiera sé por qué subo. Simple inercia. ¿Subo acaso? Todo parece indicar que sí, aunque no tengo forma de cerciorarme. ¿Qué es arriba y qué es abajo cuando todo lo que tenemos es infinidad? Qué cosa absurda hablar de “infinidad”. Inventamos palabras para definir aquello que ni siquiera podemos concebir en nuestras mentes.

Al fin y al cabo, ¿qué implica ser infinito? Yo creo que es donde lo imposible se vuelve posible. Si algo es infinito, entonces contempla todo y siempre. El número pi, por ejemplo. Infinitos decimales después de la coma. Si a cada letra le asignamos un número, entonces podríamos leer esos decimales. Al ser infinitos, todas las palabras estarían allí infinitas veces. Y no solo las palabras, sino también las oraciones, los párrafos, los textos escritos y aquellos por escribir. Ya lo ejemplificó Borges.

Podemos efectivamente encontrar en los decimales del número pi la explicación del origen del universo. Y también la narración de cómo será su final. Si está allí escrito antes de que suceda, ¿eso no nos lleva a pensar que el futuro es en realidad el pasado? Estamos en un círculo. Uroboros. El infinito contempla todo y siempre: aquí y allá; ayer, hoy y mañana. Los extremos se tocan en algún punto. No importa qué punto. El infinito lo comprende porque comprende todos los puntos posibles.

Necesitaríamos un lector infinito, eso sí. Sería demasiada la fortuna de encontrar la explicación del origen del universo en los primeros cien mil decimales de pi. Sería yo quizás ese lector, si tan solo supiera los decimales de pi. O también podría valerme de esta escalera para entender el cosmos. Agrupar aleatoriamente los escalones y, según la cantidad que comprenda cada grupo, asignarle un número. Luego vincular el abecedario a los números y listo, ya tendría mi propio número pi en forma de escalera. En el infinito, la aleatoriedad me llevará a algún momento a la respuesta que busco. Un problema podría ser mi memoria, pero puedo repetir el ejercicio infinitas veces hasta memorizar cada número, cada letra, cada palabra. En el infinito, todo se puede, siempre.

Continúo subiendo. O bajando. Para el caso, es lo mismo uno y lo otro. ¿Llegaré a algún lugar en el algún momento? Tal vez no es una escalera infinita. Quizás solo es una escalera demasiado larga. Lo suficiente para convencerme de que es infinita. Esa es la razón por la que no me detengo. Qué triste sería frenarme y que el final estuviera tan solo un par de escalones después. Obviamente querría saber qué hay en ese final. No puedo quedarme con la duda. Llevo tanto tiempo ascendiendo (o descendiendo) que sería verdaderamente lamentable no saber cómo concluye esto.

Si tan solo pudiera ver un poco más allá. Pero no: apenas puedo ver el escalón en el que estoy, el anterior y el siguiente. Más allá de eso, oscuridad. Y a los costados, oscuridad. Absoluta e inquebrantable oscuridad. Por momentos, imagino qué puede haber en esa opaca negrura. He imaginado tantas cosas que ya ni las recuerdo. También he pensado en saltar hacia un costado, pero me aterra pensar que caeré infinitamente. Y más me asusta considerar que esa caída no sea infinita y que termine estrellándome contra el suelo a una velocidad inimaginable.

Es increíble todo lo que he caminado en esta escalera. No entiendo cómo me han respondido las piernas todo este tiempo. ¿Por qué no me canso? Ahora que lo pienso, tampoco he sentido hambre, sed ni sueño. ¡Sueño! ¡Eso es! ¡Debo estar soñando! Pero ¿cómo me despierto? Tal vez… Tal vez, si salto, si me arrojo a ese abismo… Huir de esta escalera infernal parece ser la solución. ¿Y si no? ¿Y si verdaderamente caigo al infinito y nunca puedo detener mi caída? Qué trágico sería caer con el miedo constante de estrellarme contra el suelo. Sería diez, cien, infinitas veces peor que estar subiendo esta escalera.

Es un riesgo, sí. Siento dentro de mí que saltar es la respuesta. Cada vez estoy más convencido de que todo esto es un sueño. Es el mundo onírico el sitio propicio para la infinidad. Seguramente estoy soñando. Todo tendría más sentido si fuera así. Ya está, voy a saltar. Salto.

• • •

Se despierta. Era todo un sueño. Abre los ojos lentamente, hasta que logra acostumbrarse a una tenue luz blanca proveniente del techo. ¿En dónde se encuentra? Mira a su alrededor. Cuatro paredes conforman un minúsculo cuarto. Tres de ellas, cubiertas hasta la mitad con espejos. Esperen. Una de las paredes es, en realidad, una puerta. Recién ahora nota que está en un ascensor. ¿Se habrá desmayado? No lo recuerda. ¿Cuánto tiempo habrá estado dormido? Imposible saberlo.

Bueno, será mejor que baje. Espera unos segundos, unos minutos. El ascensor no se detiene. ¿Hacia dónde estará yendo? ¿Está subiendo o bajando? Busca el tablero para presionar el botón de stop, pero no hay tal tablero. Prueba abrir la puerta a la fuerza, pero el intento resulta inútil. Completamente inútil. Mira uno de los espejos. Su imagen se repite una y otra vez, reflejada simultáneamente en uno de los cristales, y en el otro, y en el otro. Se queda mirando, entonces, su reflejo infinito, esperando despertarse pronto, esperanzado con que todo esto sea otro sueño.

 


Ahora que estoy en vacaciones, estoy retomando la publicación de los “Cuentos de viernes”. Este es el segundo de esta nueva etapa. Podés leer el resto de los relatos haciendo clic acá.

¿Te gustó este cuento? Espero tus comentarios.

Anuncios

Autor:

Escritor novel. Defensor de la ciencia y el pensamiento crítico. Amante del arte en todas sus formas. Fotógrafo aficionado y pésimo ukelelista. A veces hablo en serio.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.